viernes, agosto 29, 2025

Especialistas afirman: Actos de violencia ponen en riesgo la estabilidad emocional y económica de los veracruzanos

Se puede experimentar ansiedad, depresión o considerar que se vive un posible caos social Derivado de los actos de violencia que se han generado en varios puntos de la entidad, la ciudadanía que está expuesta a las noticias de manera recurrente puede experimentar ansiedad, depresión, sentirse expuesta o considerar que se vive un posible caos …

Se puede experimentar ansiedad, depresión o considerar que se vive un posible caos social

Derivado de los actos de violencia que se han generado en varios puntos de la entidad, la ciudadanía que está expuesta a las noticias de manera recurrente puede experimentar ansiedad, depresión, sentirse expuesta o considerar que se vive un posible caos social, consideraron especialistas en psicología y sociólogos.

Desde el área psicológica se mencionó que la exposición recurrente a mensajes negativos influye en las emociones y el quehacer diario, ya que aumenta la percepción de la presunta existencia de un riesgo permanente.

Mientras que en el área social se señala que la violencia socava la confianza social y la economía, ya que tiene consecuencias en el orden colectivo que ha observado un síntoma de una lucha estructural por el control territorial.

Es un síntoma de lucha estructural

El sociólogo de la Universidad Veracruzana, Carlos Chávez Reyes, señaló que lo que se ha visto en Veracruz en los últimos meses no es simplemente una «ola de delincuencia que pasará”, sino el síntoma de una lucha estructural por el control territorial, social y económico.

“La violencia socava la confianza y la economía, la inseguridad en la entidad, al igual que en otras partes de México, no es solo un problema de orden público, sino que tiene consecuencias profundas en el orden colectivo, en la salud mental, en la confianza en las instituciones y el desarrollo económico”, dijo.

Refirió que, además, la inseguridad persistente tiene un efecto corrosivo en la vida democrática y el espacio público. “En este proceso, el sufrimiento real de las víctimas y el miedo de la sociedad se convierten en herramienta política”, expuso.

Manifestó que el miedo desincentiva la organización comunitaria y la participación en la vida pública, ya que las personas temen a protestar, denunciar o involucrarse, lo que debilitaría a la sociedad civil, pilar fundamental de cualquier democracia saludable.

“Regiones enteras de la entidad como la zona de Poza Rica-Tihuatlán o el sur del estado en ciertos periodos, por ejemplo, quedan estigmatizadas. Esto no solo afecta su desarrollo económico, sino que fragmenta la identidad estatal y crea ciudadanos de zonas seguras y zonas de conflicto”, comentó.

Consideró que la solución va más allá de simplemente desplegar más fuerzas de seguridad, debido a que se necesita un acuerdo sociopolítico que se centre en restablecer la legitimidad del Estado desde sus cimientos.

“Esto significa no solo atrapar a los criminales, sino también desmantelar las redes de corrupción que los respaldan, brindar opciones auténticas de vida a la juventud y, sobre todo, mostrarle a la ciudadanía con acciones concretas que su seguridad y su vida son lo más importante, no una pieza más en el juego político”, agregó.

Afectaciones emocionales

La psicóloga Montserrat Colorado manifestó que en los últimos meses se han generado muchos actos de violencia que ponen en riesgo la estabilidad social, ya desde lo individual se presentan emociones que afectan las relaciones personales.

Señaló que por intuición las personas buscan mantenerse informadas de los actos que suceden en la entidad; sin embargo, no se considera que se pueden presentar situaciones de ansiedad, depresión o estrés.

“Al estar de manera constante leyendo o escuchando notificas que no son positivas se generan pensamientos negativos que están acompañados de ansiedad y estrés, los cuales, a su vez, pueden causar depresión”, dijo.

Asimismo, destacó que los estímulos que se reciben son negativos, lo que afecta de manera directa la salud mental porque se está pensando en la posibilidad de presencia de riesgos.

“No se pueden evitar este tipo de noticias, pero sí es necesario que en la mayor medida posible se realice un análisis de lo que se está viendo de manera diaria y la manera en que puede afectarnos”, expresó.

La especialista recomendó a las personas, especialmente a quienes viven en zonas consideradas de riesgo o donde se han presentado actos de violencia, prestar atención a noticias positivas o realizar actividades que sean un distractor.

“Se puede acceder a otro tipo de información o realizar actividades físicas, de interacción con otras personas o de relajación para evitar que los pensamientos no afecten en la vida diaria y se pueda lograr mantener un equilibrio entre las situaciones de riesgo reales y lo que se considera que podría suceder”, agregó.